jueves, 26 de junio de 2014
Fragmento de mi Cuento "Secreto Compartido"
Los habitantes de Santa Martina son como personajes de la mitología griega. Náufragos rendidos al encanto del lugar a quienes los dioses dieron el don de no tener pasado. Apenas un futuro promisorio que nunca llega o que se diluye cada invierno en una copa de ginebra.
Nora Ibarra
Curitiba-Brasil mayo 2014
martes, 29 de abril de 2014
Cartas de Ida y Vuelta
Amor:
Tienes que ayudarme, creo que sufrí una lesión cerebral mientras dormía o tal vez un espíritu me robó la memoria.
No recuerdo que sucedió aquel día cuando viniste a buscarme. Desperté sumida en una nebulosa donde mi cabeza va de estribor a babor sin atinar a nada
Ayúdame por favor!
Celia. Querida:
Te ruego tengas calma. Es posible hayas atesorado tanto ese momento para tí y en tu deseo de no compartirlo con nadie, tal vez esté en el fondo de la memoria adormecido.
Llegué de noche con la luna por cómplice. Me orientó la pasión y el deseo de verte. Divisé la casa en una elevación envuelta en un manto oscuro. Una luz mortecina me guió hasta tu cuarto. Dormías entre edredones. Me quité los zapatos y me recosté a tu lado para espiar tus sueños. Te percibí indefensa, a merced de mis caprichos. Me invadió un sentimiento de amo y esclavo. Fui el dueño de nuestra pasión, del secreto que nunca confesamos.
Al despertar me miraste estremecida y preguntaste si era verdad que estaba allí contigo. Te tomé en mis brazos y comencé a besarte. Después fuimos uno solo y nos dormimos abrazados sintiendo el calor de nuestros cuerpos fundidos.
Por la mañana bebimos café. Hubo una despedida breve con una promesa que no se cumpliría. Pienso que te asustaste tanto con ese augurio que lo sacrificaste antes de cristalizarse.
La intensidad de lo vivido dio un sentido único a la relación destronando al tiempo y la distancia. Marcó un rumbo inusitado en nuestro sentir unido para siempre por un lazo imperceptible.
Pronto estaré allí contigo
Tuyo
Jorge
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La llegada del invierno era incipiente. El aire olía a leños ardiendo en el hogar. Se acomodó en la poltrona con la carta entre las manos. Con la mirada perseguía el vuelo de los pájaros. Notó que la gramilla había crecido y cambiado de color. Tenía ahora un tinte azulado.
Deambuló por la casa y buscó en los armarios el olor de Jorge. Reconocía como la excitaban las manos de él aún antes de las caricias. Cerró los ojos y pensó en la ternura y la mirada de su amante. La invadió una vorágine de sensaciones...calor...tibieza...ardor...timidez...cuerpos exhaustos...Pero esta invocación no le bastaba. Quería de vuelta su remembranza.
Solo Jorge podía traerle de vuelta el pasado único y constante por el que se sentía viva. Cuando llegase revivirían ese instante furtivo que les pertenecía.
Celia está en el bar del Gringo aguardando a Jorge. Eligió una mesa próxima a la puerta, al lado del ventanal. Desde allí puede ver la Rotonda del Pirata.
Revuelve el té humeante con la cucharita. Al retirarla salpica el contenido formando círculos. Imagina que el líquido es un lago donde arroja pedregullos.
Se inclina hacia la taza. El lago de té le muestra el rostro de una mujer envejecida con un trazo de amargura delineado en la boca. Se mira las manos rugosas y piensa "Esa soy yo!"
Un anciano de cabello blanco y ojos cansados está de pie frente a ella. Con voz dulce le dice
-Hola Celia. Cómo estás?
Ella lo mira perplejo y responde
-Quién es usted?
Nora Ibarra
Curitiba - Brasil Octubre 2014
miércoles, 2 de abril de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
Nelson Verástegui Carvajal: Página en Blanco
Nora se sentó un momento a descansar de la mudanza en medio del desorden de su nueva casa para escribir aunque fueran las primeras lineas de un cuento. Se puso a oir música de flauta andinacon auriculares para aislarse del ambiente nefasto y encontrar la inspiración. No le salía nada. Pensó escribir sobre la odisea de su mudanza y todas las cosas encontradas tras años de haberlas olvidadas guardadas.
Empezaba un relato y a media página le parecía tonto, rompía en pedazos la hoja y la tiraba a la papelera. << Quizás si descanso una semana todo saldrá bien>>, se decía. Se levantaba a acomodar los armarios desocupando cajas pero su mente seguía buscando sin éxito el hilo de un relato. Volvía a sentarse, garrapiñaba unos renglones y el papel terminaba en la basura. <<Descanso, la mente debe descansar de vez en cuando>>, se decía furiosa. Otra vez se levantaba a acomodar muebles o desocupar cajas en la cocina. Era interminable y aburrido.
De pronto se le ocurrió rescatar de la papelera los trozos rotos de los escritos inconclusos. Los puso sobre la mesa para tratar de armar el rompecabezas de letras y palabras. Parecían no tener sentido ni orden: << Mucho temprano tiempo he acostándome>>.
Era un juego divertido tratar de armar frases a partir de esos fragmentos discordantes: << A presto apagado veces, apenas decirme: había cerrabánse la bujía, mis ojos tiempo tan que ni tenía para ya me duermo>>.
Estaba tan concentrada buscando una solución a su rompecabezas que no se dio cuenta de que su esposo había abierto la ventana y dejado la puerta abierta. Una fuerte corriente de aire se formó en la habitación llevándose al vuelo los papelitos de Nora que se escaparon por la ventana en busca del tiempo perdido.
Definitivamente ese día no podría escribir.
Nelson Verástegui Carvajal
http://networkedblogs.com/UAfuf
lunes, 10 de marzo de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
En La Distancia - Poema Publicado en Periódico Irreverentes
Periódico Irreverentes
Mi Poema Publicado
En la Distancia
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